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Al parecer el mecanismo que utilizaran es la amenaza de
“hundimiento” por la parte de sus compañeros,
que es una forma de “mobbing judicial”. El miedo que
tienen los jueces es que sus compañeros son capaces de no
prorrogarles los Contratos, si son Jueces sustitutos, o de
acusarles de cualquier delito, que inclusive puede llevarles a la
cárcel.
Ejemplo del primer caso, es una Juez de Espluques
del Llobregat que se vio perturbada en su independencia
judicial por un Magistrado que fue Presidente de la Sección
14ª de la Audiencia Provincial de Barcelona, Ilmo. Sr. D.
Juan Poch Serra, según se desprende de la sentencia que le
condenó muchos años después por
prevaricación. El ejemplo del segundo caso, se desprende
del libro que dictó el Magistrado fallecido, Ilmo. Sr. D.
Joaquín García Lavernia. Otro ejemplo es de Remei TC
que se la acusó de falsedad sin pruebas en una denuncia
falsa por parte del Fiscal, como se ve en este asunto: Intentaron
echarla de su carrera acusándola falsamente de un delito
que no había cometido.
Entonces los jueces (y los fiscales, y los secretarios, y otros
empleados del juzgado) siguen las “sugerencias” de
otros, a pesar que tienen que ser independientes.
Efectivamente, la “mano negra” puede convencer, por
una amenaza explícita o implícita, a un juez hacer
una resolución injusta, en contra de la ley, y luego puede
convencer el siguiente juez (en la Audiencia, por ejemplo) para
hacer lo mismo, cuando resuelven sobre el recurso. Mientras
fiscalía, que tiene que garantizar la legalidad de los
procesos judiciales, no interviene con ignorancia inexcusable.
Cuantos más niveles se escalan en la cúpula
judicial, lógicamente se cierran más puertas para
lograr justicia. Y por la propia dinámica judicial y
procesal y el colapso de los Tribunales, hay retrasos muy
considerables. Por ejemplo, ¡un asunto en el Supremo puede
durar más de cuatro años! Un famoso político
inglés del siglo XIX dijo que “Justicia retrasada
es justicia denegada”.
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